Análisis de estudios

Geles de lactato - El lactato ¿Qué es? ¿Hay evidencia científica?

Geles de lactato - El lactato ¿Qué es? ¿Hay evidencia científica?

Gel de lactato: qué es, cómo funciona y por qué puede ser la próxima frontera en nutrición deportiva

Durante años, el lactato fue visto como el enemigo del rendimiento: esa molécula asociada al ardor muscular, a la fatiga y al famoso “ácido láctico”. Pero la fisiología moderna ha cambiado por completo esta visión.

Hoy sabemos que el lactato no es simplemente un residuo. Es un metabolito energético clave, una molécula que el cuerpo produce, transporta y utiliza durante el ejercicio. Por eso, cada vez se habla más del lactato exógeno: lactato aportado desde fuera, en forma de suplemento, bebida deportiva o gel de lactato.

La pregunta ya no es si el lactato participa en el metabolismo del ejercicio. Eso está claro. La pregunta interesante es otra:

¿Tiene sentido añadir lactato exógeno a un gel energético junto a carbohidratos?

En esta guía explicamos qué es un gel de lactato, cómo funciona el lactato exógeno, qué dice la evidencia científica, qué tipos de lactato existen y qué retos hay que resolver antes de convertirlo en una herramienta real para deportes de resistencia.

También analizamos por qué los geles de lactato están generando tanto interés y por qué el futuro de esta categoría dependerá de algo más que añadir una molécula atractiva a una etiqueta.

Pero antes descubre nuestro primer producto en estudio, Gel 120 Lactosa. Lactosa y lactato no son lo mismo, pero ambos forman parte de una nueva conversación sobre innovación energética en deportes de resistencia.

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Qué es el lactato exógeno

El lactato exógeno es lactato que se aporta desde fuera del cuerpo, normalmente a través de una bebida, suplemento o gel de lactato. Se diferencia del lactato endógeno, que es el que produce el propio organismo durante el metabolismo energético.

Durante el ejercicio intenso o prolongado, el cuerpo produce lactato de forma continua. Lejos de ser un simple “producto de desecho”, el lactato puede viajar por la sangre y ser utilizado por otros tejidos como fuente de energía.

Esta idea forma parte de la teoría conocida como lactate shuttle, o lanzadera de lactato, que explica cómo el lactato puede actuar como una molécula de intercambio energético entre células, músculos y órganos.

Por eso, el lactato exógeno se está estudiando como una posible herramienta dentro de la nutrición deportiva avanzada. La hipótesis es sencilla: si el cuerpo ya utiliza lactato durante el ejercicio, quizá un gel con lactato pueda aportar una vía energética complementaria.

Gel de lactato: una nueva idea dentro de los geles energéticos

Los geles energéticos tradicionales se basan principalmente en carbohidratos como glucosa, maltodextrina, fructosa o sacarosa. Su objetivo es aportar energía durante el ejercicio y ayudar a mantener la disponibilidad de combustible en esfuerzos prolongados.

Un gel de lactato introduce una idea diferente: combinar carbohidratos con lactato exógeno para aportar una molécula que ya participa de forma natural en el metabolismo del ejercicio.

El concepto no pretende sustituir a los carbohidratos. La idea más interesante es utilizar el lactato como una posible vía complementaria dentro de una estrategia de nutrición deportiva avanzada.

Por eso, un gel energético con lactato no debería entenderse como un gel “mágico”, sino como una innovación fisiológicamente plausible que todavía necesita más investigación aplicada.

Por qué se habla tanto de los geles de lactato

El interés por los geles de lactato nace de tres ideas fisiológicas muy atractivas:

  • El lactato puede actuar como fuente de energía oxidativa.

  • Puede moverse entre tejidos a través de transportadores específicos.

  • No utiliza exactamente las mismas vías intestinales que glucosa y fructosa.

Esto abre una hipótesis interesante: si un deportista ya está cerca del límite práctico de ingesta de carbohidratos por hora, el lactato podría convertirse en una vía adicional de aporte energético.

En este contexto, los geles de lactato pueden representar una nueva categoría dentro de la nutrición deportiva: productos diseñados para combinar carbohidratos, electrolitos y lactato exógeno en una misma matriz.

Pero aquí hay que ser prudentes. Que una idea sea fisiológicamente plausible no significa que ya esté demostrada como mejora de rendimiento en cualquier deportista o competición.

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Lactato, carbohidratos y transportadores MCT

Los carbohidratos clásicos dependen principalmente de transportadores intestinales como SGLT1 para glucosa y GLUT5 para fructosa. Por eso, muchas estrategias avanzadas combinan glucosa o maltodextrina con fructosa para aumentar la cantidad total de carbohidratos que puede absorberse durante el ejercicio.

El lactato pertenece a otra familia molecular: los monocarboxilatos. Su transporte se relaciona con transportadores MCT, implicados en el movimiento de lactato y otros metabolitos entre tejidos.

Esta diferencia es una de las razones por las que el lactato exógeno resulta tan interesante en nutrición de resistencia. En teoría, podría aportar una vía complementaria a los carbohidratos tradicionales.

Un gel con lactato podría combinar ambas ideas: carbohidratos de absorción conocida y lactato exógeno como metabolito energético complementario. Sin embargo, todavía faltan estudios aplicados que demuestren de forma clara qué dosis, qué formato y qué contexto deportivo permiten aprovechar realmente esta estrategia.

Qué dice la ciencia sobre el lactato exógeno y el rendimiento

La evidencia sobre lactato exógeno en humanos todavía es limitada y con resultados mixtos. Hay estudios donde se han observado mejoras en ciertos protocolos de alta intensidad, pero también estudios donde no se han visto beneficios claros.

Estudios con resultados positivos

Algunos estudios han observado mejoras con dosis relativamente altas de lactato, especialmente alrededor de 120 mg/kg de peso corporal. Para un deportista de 70 kg, esto equivale aproximadamente a 8,4 g de lactato o sal de lactato, según cómo se formule.

Estos resultados son interesantes, pero suelen aparecer en protocolos específicos como tests hasta el agotamiento o esfuerzos de alta intensidad, que no siempre representan una competición real.

Estudios con resultados neutros o negativos

Otros estudios no han encontrado mejora clara del rendimiento tras ingerir lactato. En algunos casos se observaron cambios en variables ácido-base, percepción del esfuerzo o metabolismo, pero sin una traducción directa en rendimiento.

Esto es clave: el lactato puede tener efectos fisiológicos sin que necesariamente se traduzcan en una mejora inmediata de potencia, ritmo o tiempo final.

La conclusión científica actual

La evidencia permite decir que el lactato exógeno es una línea prometedora, pero todavía no permite afirmar que un gel de lactato mejore el rendimiento de forma consistente en todos los deportistas ni en cualquier producto formulado con lactato.

La forma correcta de comunicar un gel con lactato es como una innovación con base fisiológica, evidencia preliminar y mucho recorrido de investigación.

El reto no es solo añadir lactato. El reto es que el deportista pueda tomarlo, tolerarlo y repetirlo durante el esfuerzo. La mayoría de estudios disponibles son todavía preliminares, con protocolos controlados, muestras reducidas o condiciones que no siempre representan la realidad de un deportista amateur.

Te dejo por aquí otro blog analizando paso a paso la evidencia científica actual y el porqué en FANTÉ no hemos desarrollado un gel de lactato ya que todavía no creemos que tiene espacio dentro de nuestra gama definitiva destinada a tener 0 problemas gastrointestinales.

Ya estamos trabajando en poder evitar los problemas gastrointestinales que ocurren según la última evidencia científica y pronto podréis saber más en FANTÉ LAB.

Nuestro espacio de desarrollo de producto antes de afirmar conclusiones que de momento no deberían afirmarse con respecto al lactato.

5 g de lactato y 40 g de carbohidratos: una fórmula con potencial, pero compleja

Una de las propuestas más interesantes en esta nueva generación de geles de lactato es combinar aproximadamente 40 g de carbohidratos con 5 g de lactato por toma.

Este formato de gel de lactato podría permitir una estrategia energética avanzada: los carbohidratos aportarían la base principal de energía, mientras que el lactato exógeno actuaría como posible metabolito complementario.

Sin embargo, un gel con lactato de este tipo tiene varios retos importantes:

  • Alta densidad energética por toma con una osmolaridad muy alta si no se trabaja la parte de ingeniería molecular.

  • Posible sabor salino o mineral.

  • Necesidad de controlar sodio, potasio y calcio ya que proviene normalmente de sales que en su molécula contiene hasta 1 g de potasio por cada 5–6 mmol obtenidos de lactato.

  • Riesgo de molestias gastrointestinales si la matriz no está bien diseñada.

Por eso, cuando hablamos de un gel energético con lactato, no hablamos solo de una dosis. Hablamos de formulación, textura, estabilidad, sabor y tolerancia digestiva.

Tipos de lactato: sódico, potásico, cálcico y ácido láctico

No todos los lactatos son iguales. Para formular un gel energético con lactato, la elección de la sal es clave.

Lactato sódico

El lactato sódico es una de las formas más solubles y fáciles de incorporar en una matriz líquida o semilíquida. Además, aporta sodio, un electrolito relevante en deportes de resistencia.

Su principal limitación es el sabor salino/mineral y la carga de sodio. Si todo el lactato del gel procede de lactato sódico, el contenido de sodio puede dispararse.

Lactato potásico

El lactato potásico también es muy soluble y puede ayudar a repartir la carga mineral. Puede ser útil en combinación con lactato sódico para equilibrar el perfil de electrolitos.

Su limitación es que el potasio también debe controlarse. No todo deportista necesita grandes dosis de potasio en un gel.

Lactato cálcico

El lactato cálcico suele presentarse en polvo y puede ser interesante para desarrollar una fracción encapsulada. Tiene menor impacto salino que el lactato sódico, aunque puede aportar sensación mineral o textura arenosa si no se trabaja bien.

Desde el punto de vista tecnológico, puede ser una de las opciones más interesantes para microencapsulación y para desarrollar un lactato encapsulado más estable dentro de un gel deportivo, algo que muy pronto podréis conocer en FANTÉ LAB.

Ácido láctico

El ácido láctico puede utilizarse como acidulante o regulador de pH, pero no sería la opción principal para aportar lactato funcional en un gel. Puede aumentar demasiado la acidez sensorial y complicar la experiencia de uso.

Lactato encapsulado: el verdadero reto tecnológico

El lactato libre puede tener sabor salado, mineral o ligeramente fermentado. Además, en dosis altas puede influir en la tolerancia gastrointestinal y en la sensación de plenitud.

Por eso, una de las vías más interesantes es desarrollar un lactato encapsulado o protegido dentro de una matriz diseñada para geles deportivos.

El lactato encapsulado podría ayudar a que un gel de lactato sea más viable desde el punto de vista sensorial y digestivo. La encapsulación no convierte al lactato en una ayuda ergogénica demostrada, pero sí puede mejorar la forma de incorporarlo al producto.

La encapsulación puede ayudar a:

  • Reducir el sabor salino o mineral.

  • Mejorar la integración del lactato en el gel.

  • Evitar textura agresiva en boca.

  • Controlar mejor la liberación tras la ingesta.

  • Hacer viable una dosis relevante por toma.

Una estrategia inteligente podría combinar una fracción de lactato libre con una fracción protegida o encapsulada. Así se busca disponibilidad rápida, pero también mejor sabor y tolerancia.

En este sentido, el lactato encapsulado puede ser una pieza clave para desarrollar geles de lactato más realistas, especialmente si se trabaja con dosis cercanas a 5 g de lactato por gel.

Gel de lactato para ciclismo, running y trail

El interés por los geles de lactato es especialmente alto en deportes donde la ingesta energética por hora ya está muy optimizada:

  • Ciclismo de larga distancia.

  • Triatlón.

  • Trail running.

  • Ultramaratón.

  • Competiciones de alta intensidad y larga duración.

Un gel de lactato para ciclismo podría tener interés especial en rutas largas, marchas cicloturistas o competiciones donde el deportista ya está acostumbrado a ingerir grandes cantidades de carbohidratos por hora.

En running y trail, el escenario puede ser diferente porque el impacto gastrointestinal suele ser mayor. Por eso, cualquier gel con lactato debe probarse primero en entrenamiento y no en competición.

En estos contextos, el deportista no solo necesita energía. Necesita una estrategia que pueda sostenerse durante horas sin saturar el sistema digestivo.

Cómo usar un gel con lactato de forma prudente

Como ocurre con cualquier estrategia avanzada de nutrición deportiva, un gel con lactato debe probarse primero en entrenamiento.

Primeras pruebas

  • Empezar con 1 gel en sesiones controladas.

  • Tomarlo con agua suficiente.

  • Evitar estrenarlo en competición.

  • Registrar sensaciones gastrointestinales.

Uso avanzado

  • Integrarlo dentro de una estrategia total de carbohidratos por hora.

  • Controlar sodio, potasio y otros electrolitos. Posible malestar gastrointestinal.

  • Progresar la dosis de forma escalonada.

  • Valorar tolerancia individual.

La clave no es tomar más por tomar más. La clave es encontrar una dosis que el deportista pueda tolerar y repetir.

Por eso, incluso si un gel de lactato está bien formulado, su uso debe integrarse dentro de una estrategia progresiva de nutrición deportiva.

Afirmaciones sobre el lactato que no tienen evidencia suficiente

El lactato es una molécula muy atractiva desde el punto de vista científico, pero todavía conviene comunicarla con precisión.

Un gel energético con lactato puede ser innovador, pero no debe venderse como una garantía de rendimiento.

Conclusión: el lactato no es magia, es una nueva conversación

El gel de lactato representa una de las ideas más interesantes dentro de la nutrición deportiva actual. No porque prometa milagros, sino porque obliga a mirar el metabolismo del ejercicio de otra forma.

El lactato no es el enemigo. Es una molécula central en el intercambio energético del cuerpo. Puede actuar como combustible, precursor metabólico y señal fisiológica.

Pero convertir esa fisiología en un producto útil requiere resolver varios desafíos: dosis, sabor, estabilidad, forma química, transporte intestinal y tolerancia gastrointestinal.

Por eso, el futuro de los geles de lactato no dependerá solo de añadir 5 g de lactato a una etiqueta. Dependerá de diseñar una matriz que permita al deportista tomarlo, tolerarlo y utilizarlo dentro de una estrategia real de competición.

El lactato encapsulado puede ser una de las claves para que esta idea avance desde la teoría hacia un producto realmente usable aunque la vía MCT no la vemos viable en FANTÉ ya que si queremos un producto sin molestias gastrointestinales, ofrecer al deportista una grasa aún en pequeñas cantidades puede aumentar los problemas gastrointestinales durante el ejercicio. Un gel de lactato bien desarrollado debe combinar ciencia, formulación y prudencia en la comunicación.

La innovación no está solo en la molécula.

La innovación está en hacerla funcional durante el esfuerzo, palatable, sin molestias gastrointestinales e informar a los deportistas con rigurosidad científica y sin engaños.

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